A partir de los 40, muchas personas notan que el sueño se vuelve más fragmentado o que cuesta más recuperarse tras entrenamientos intensos. No es casualidad: el sueño profundo tiende a reducirse con la edad, justo cuando más falta hace para la recuperación muscular y hormonal.

Qué ocurre durante el sueño profundo

La mayor parte de la liberación de hormona del crecimiento y buena parte de la reparación de tejido muscular ocurre durante las fases profundas del sueño. Dormir menos horas, o dormir mal, reduce directamente la capacidad de recuperación entre sesiones de entrenamiento.

Hábitos con mayor impacto en la calidad del sueño

Cuándo el problema requiere ayuda profesional

Ronquidos fuertes con pausas respiratorias, insomnio persistente de varias semanas o somnolencia diurna severa son señales para consultar con un médico, ya que pueden indicar apnea del sueño u otros trastornos que no se resuelven solo con hábitos.

Entrenar duro sin dormir bien es, literalmente, construir sobre una base incompleta: el estímulo del entrenamiento necesita el sueño para convertirse en adaptación real.